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Cioccolato del Valle: Endulzando el Corazón de Río Negro

En un rincón de nuestro querido Valle de Río Negro, un emprendimiento ha venido endulzando los corazones de los lugareños y visitantes por igual. Cioccolato del Valle, una idea que nació con la pasión por el chocolate y el deseo de llevar este manjar a la región, se ha convertido en una historia de éxito que combina la artesanía y la dedicación de su fundadora, Mónica.


Con estudios previos especializados y un amor por el chocolate, Mónica decidió tomar la iniciativa y llevar su visión de chocolate artesanal al Valle de Río Negro. Después de acercarse a la Municipalidad de Fernández Oro con su propuesta, encontró un apoyo inesperado en forma de invitaciones a eventos municipales. Estos eventos se convirtieron en plataformas para que Cioccolato del Valle mostrara sus creaciones únicas y cautivara los paladares de quienes asistían.



La magia detrás de cada bocado de Cioccolato del Valle reside en el proceso de elaboración artesanal. Sin el uso de maquinaria, cada etapa es cuidadosamente llevada a cabo por Mónica. La elaboración de 1 kg de chocolate se convierte en un ritual de amor y dedicación, tomando alrededor de 4 horas para completar el proceso de moldeado. Cada variedad de chocolate, ya sea blanco, semiamargo o con leche, requiere una atención especial a tres temperaturas distintas para lograr el templado perfecto, asegurando así una experiencia de degustación excepcional.


Este miércoles 30, el Turismo local ha extendido una invitación especial a Mónica, la talentosa chocolatier detrás de Cioccolato del Valle. En un evento de astroturismo y degustación que promete deleitar los sentidos, los asistentes tendrán la oportunidad de saborear los exquisitos chocolates junto con maridajes de vino cuidadosamente seleccionados, mientras observan la luna y los astros. Esta colaboración entre el mundo del chocolate y el vino será excepcional e imperdible.



Sin detenerse en los logros alcanzados hasta ahora, Mónica tiene grandes planes para el futuro de Cioccolato del Valle. Su visión incluye la adquisición de maquinaria que les permita ampliar su producción y así poder trabajar de otra manera el chocolate, que lo trae importado desde Ecuador. El reconocimiento recibido en el Mundial del Alfajor ha validado la calidad de su trabajo y le ha dado el impulso necesario para explorar nuevas fronteras, como la creación de grageas. Además, en el próximo mes, Mónica tiene previsto participar de un curso que le permitirá expandirse en el mundo de la chocolatería artesanal.


Cioccolato del Valle es mucho más que un negocio; es un testimonio del poder de la pasión y la perseverancia. Mónica y su equipo han demostrado que los sueños pueden convertirse en realidad cuando se combinan con habilidad y dedicación. Cada bocado de sus chocolates cuenta una historia de amor por el arte culinario y el deseo de compartir momentos dulces en el corazón del Valle de Río Negro.



Redacción: Abril Casanova

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