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  • Foto del escritorAx3l Brandi

Gabriela Martinez: La creadora de la Feria Semilla, chef y hasta comunicadora gastronómica

A la Patagonia le sobra cultura gastronómica, desde los recursos, frutos e ingredientes que es capaz de brindar su tierra, hasta las técnicas que datan de la época de las comunidades originarias, esto y más dejan lugar a infinitas posibilidades de sabores, colores, texturas y aromas. Pero para poder aprovechar al máximo lo que nos regala esta región, hay que ser un verdadero chef, y la Patagonia tiene varios que saben cómo representarla. Y qué mejor forma de devolverles un poco de lo que hacen, que contando su historia. Con Descubrí tu Destino, cada semana te vamos a traer un artículo para que conozcas la vida, la trayectoria y lo más destacado sobre cada uno de los grandes chefs que esconde La Patagonia, y tal vez un poco más allá.

Si hay algo que caracteriza a muchos cocineros, es la necesidad constante de siempre estar haciendo algo, el día a día frenético de la mano con la gastronomía, ya sea viajando por todo el país o el mundo aprendiendo técnicas o descubriendo sabores, llevando a cabo un emprendimiento, asistiendo a eventos o hasta organizandolos. Algo así es la vida y trayectoria de una de las mayores referentes de la gastronomía patagónica y del Alto Valle, Gabriela Martinez.


Nació en Mendoza, su padre era viajante por lo que era habitual el recorrido por otras provincias en busca de el mejor lugar para quedarse. Luego de un tiempo en Córdoba finalmente decidieron asentarse en la vecina localidad de General Roca, cuando Gabriela tenía 15 años. Terminó la secundaria y tiempo después de arrancar la facultad su papá falleció, algo que movilizó un poco a la estructura de la familia. Su madre junto con su hermano menor se fueron a Estados Unidos, mientras que ella y su hermano mayor se quedaron en Roca.


“Nos quedamos acá a ver qué podíamos hacer, cuando se me complico estudiar empecé a trabajar en gastronomía como mesera. Me fui a Córdoba, después a Buenos Aires con un grupo de amigas y ahí estuve trabajando en Moliere, como mesera y después ya pase a la cocina, me gustaba mucho más estar ahí que en el salón. Originalmente yo quería estudiar la carrera de terapeuta ocupacional, nada que ver con la gastronomía, pero la cocina siempre estuvo en mi vida”, cuenta entre risas la chef.

En su infancia, tuvo mucha influencia de parte de su abuela, de la mano de una cultura bien italiana, aprendió mucho de ella y principalmente fue de quien sacó ese amor por la cocina. Aunque remarca que era algo que compartía toda su familia, desde sus padres hasta sus hermanos, todos cocinaban. Sin embargo, uno de los periodos de mayor aprendizaje que tuvo llegó tiempo después, su madre volvió de Estados Unidos para buscarla a ella y a su hermano. Estando allí aprendió muchísimo de los platos típicos del país vecino, México, hasta tenían una camioneta en la que visitaban distintas construcciones donde recibían toda la clase de pedidos de los albañiles.


“Fueron varios años de arrancar todas las mañana cocinando, abrir la camioneta y darles comida. Igual los americanos también nos hacían algunos pedidos pero aprendimos principalmente de la gastronomía mexicana. Al tiempo recorrí algunos lugares pero siempre con la idea de volver acá, extrañaba mucho. Mi familia se quedó acá pero yo volví re enchufada con el tema gastronómico así que no fue tan complicado”, expresó Gabriela.


Esa experiencia en un lugar tan lejano como Carolina del Sur en Estados Unidos, hizo que volviera con más ganas que nunca de seguir cocinando y aprendiendo, aquel trato con la gente, el conocimiento de otras culturas, el intercambio, todo eso fue un factor importantísimo para imaginarse en el mundo de la gastronomía.

Aproximadamente a los 23 años ella vuelve a General Roca, y junto con una amiga de Brasil emprenden la creación de un restaurante llamado “El Limbo”. Esta nueva etapa en su vida le hace repensar sobre su formación, se dio cuenta que quería y necesitaba aprender mucho más, adquirir ese estatus profesional, principalmente porque ya estaba decidida en lo que le apasionaba, no solo como rubro sino también con el lugar donde estaba. Así que se anotó en el Instituto del Gato Dumas, una vez que obtuvo su título como Técnica Superior en Gastronomía, emprendió un nuevo proyecto.


En este caso, junto a su marido decidieron crear una cervecería, la primera de la localidad, llamada “Tres Caracoles”. También era uno de los únicos con modalidad a puertas cerradas, es decir, con reserva previa, la idea de mezclar cerveza junto con los conocimientos gastronómicos de Gabriela en una chacra, daba como resultado una experiencia bastante novedosa para la época, estamos hablando de los 2.000.


“En aquel momento ya utilizábamos el Menú de Pasos, algo tan de moda hoy en día. Mandabamos un mail contacto todo lo que se iba a estar sirviendo, no había carta, era toda comida latinoamericana acompañada de cerveza. Así estuvimos ocho años, fue una gran experiencia y me encantaba la experimentación y la mezcla de las técnicas latinoamericanas, con los sabores patagónicos. Un ceviche con un merluzon de la zona, coisinhas rellenas de hongos de aca, tacos con carnes de cordero, ciervo, etc”, contó la cocinera

Este fue otro gran punto de inflexión en su vida, en la búsqueda de ingredientes de la región, fue cuando empezó a conocer un gran mundo de emprendedores y productores locales. En medio de este proceso de nuevos conocimientos, es invitada a Buenos Aires a la feria Caminos y Sabores, donde descubrió otra gran cantidad de productores de la región del Alto Valle con ideas totalmente nuevas, preguntándose: ¿cómo puede ser que no nos conozcamos?


“En esa época de intercambiar y ver la gran difusión que necesitaban todos esos productos es cuando surge crear la Feria Semilla. Soy muy de emprender, hasta que no lo logro la peleo, lo busco. Volvi aca con esa idea, decía tengo que volcarla en un papel, a salir a comunicarlo, a buscar apoyo, todo comenzó tocando puertas. Era crear una vidriera para productores al mismo tiempo que generar un vínculo entre ellos y cocineros para que conozcan toda clase de ingredientes y productos increíbles”.


Gabriela recuerda aquella primera Feria Semilla en 2015 con mucho nerviosismo, pero haciendo énfasis en todo el apoyo que recibió de parte de amigos y amigas, y principalmente de los propios productores, ya sea de los locales hasta de los que conoció en Buenos Aires. Esto sumado a que otro objetivo de la primera edición, era que el escenario sea la histórica Estación de Tren Fuerte General Roca. “Era un lugar tan mítico para el Valle y estaba tan abandonado, que si o si se tenía que volver a poner en valor”, agregó la chef.

Esta primera edición fue un total éxito, apenas eran 15 personas entre productores, gastronómicos y cerveceros, pero la concurrencia fue más que suficiente para que Gabriela se diera cuenta que había creado algo único y con mucho futuro para la región. A fines de marzo y principios de abril de este año, Semilla llegó a su edición N°35, hoy esta feria es un icono del Alto Valle reconocido en todo el país, con la presencia de más de 70 productores y gastronómicos, hecha totalmente a pulmón. “Esta feria también es educativa, lo que queremos es que cada persona que venga se lleve un producto, una receta, una técnica, un contacto, algo. Esto es algo en lo que siempre enfatizamos, que prueben, que aprendan, que experimenten y conozcan lo que ofrece la zona”.


Pero otro punto importantisimo en la carrera de Gabriela, son la gran cantidad de eventos a los que ha asistido para representar a la provincia de Río Negro, hasta formando parte del equipo de ENBHIGA, un evento que tanta relevancia a ganado a nivel internacional en los ultimos años. “El conocer distintas provincias y hasta países te permite nutrirte de técnicas y sabores que después podes volcar acá en la zona. Como cocinera me siento en la responsabilidad de mostrar lo que se come y cómo se cocina en otros lugares, me siento una comunicadora gastronómica. No solo mostrar lo que hay en otras zonas por fuera de La Patagonia, sino también mostrando lo que hay acá, a la gente de Buenos Aires u otras provincias”.

Ella es Gabriela Martinez, alguien que se enamoró del Alto Valle y sus sabores, que se especializa en llevarlos a otro nivel utilizando tecnicas gastronomicas de toda Latinoamerica, alguien que se quiso convertir en ese puente entre productores y la gente de todo el país, un ícono de la gastronomía patagónica. Nosotros ya te contamos un poco de su historia, pero te dejamos sus redes sociales como también las de la Feria Semilla para que puedas seguir conociéndola. Además, estén atentos a sus redes que Gabriela, en conjunto Luján y Vero, dos de sus amigas que también forman parte de Semilla, están llevando a cabo una nueva iniciativa llamada Food Attack, donde intervienen gastronómicamente algún local utilizando todos los productos que puedan de dicho comercio, una propuesta más que interesante.


Instagram Gabriela: gaby_martinez72

Instagram Semilla: feriagastronomicasemilla


Redacción: Axel Brandi

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