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La Vida de Viaje: Expresarse a través del tejido de mandalas de todo tipo de colores y tamaños

Rodrigo lleva tejiendo mandalas hace más de cinco años, ninguno igual al anterior y de los colores y formas más variados. A esto lo combina con su sueño de viajar por todo el país y el continente llevando y compartiendo sus mandalas, eso es La Vida de Viaje.

Esto arrancó con los Tzicuri o “Ojo de dios”, es una técnica de tejido que viene de un pueblo llamado Huichol en México. Allá, cada vez que nace un niño o una niña, comienzan con un Tzicuri, en protección de ellos, cada año agregan un rombo al tejido y a los cinco años que cumpla el niño, lo ofrendan al mar para agradecer la protección a los dioses. Entonces a partir de esa edad, el niño empieza a tejer su propio Tzicuri”, expresó Rodrigo para explicar de dónde viene su inspiración.

A partir de esta inspiración cultural y el nacimiento de su hija, comenzó a tejer y hace muy poco tiempo que quiso volcarse por completo al emprendimiento para vender sus creaciones únicas, “el nombre viene de un pensamiento de cómo ver la vida, de verla como un viaje, animarse a hacer lo que nos gusta, ser uno mismo, cumplir nuestros sueños, vivir sin preocupaciones y poder disfrutar el momento”, agregó.


Los brillantes colores son de las cosas que más destacan de los mandalas de Rodrigo, las combinaciones son infinitas, ya sea de los propios colores como de la utilización de distintos puntos o el diseño del mandala. Además, hace a pedido por lo que el cliente puede dar algunas referencias de colores además del tamaño, para que tenga un diseño sin igual y particular. “Siempre que tejo me pongo una misión, pienso en la persona que me lo pidió para crear algo único y lo hago con mucho amor”, mencionó el emprendedor.

Rodrigo cuenta que los mandalas que hace no solo sirven para decorar, sino que gracias a la propia técnica del Tzicuri, son protectores que representan los cuatro puntos cardinales y un centro que simboliza el punto donde todo comienza, además de la cosmovisión, la conexión entre el humano y lo divino, entre lo terrenal y lo espiritual. Estos mandalas pueden variar en todo tipo de tamaños, desde 5 centímetros hasta lo que te permita una varilla, lo que puede llegar hasta más de un metro.


En las ferias, el trato con la gente es muy bueno, se acercan mucho porque llama la atención por lo coloridos que son. Siempre con buenas energías, viene gente que sabe del tema como también que no tiene idea, me ha pasado de que vengan nenes chicos y que sepan lo que hago porque se los enseñaron en la escuela, me sorprendió mucho. Es algo muy bueno porque es muy terapéutica esta actividad”, contó Rodrigo.

Para conocer mucho más sobre los mandalas de La Vida de Viaje, a través de su página de Instagram pueden ver todas las creaciones de Rodrigo. Además, planea en un futuro dictar talleres terapéuticos teniendo como actividad principal, aprender a tejer estas mandalas, ya que él lo describe como una meditación activa.


Instagram: la.vidadeviaje


Redacción: Axel Brandi

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