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Sofía Bertogna: Fusionando Espiritualidad y Arquitectura en la Búsqueda de Bienestar

En un mundo en constante cambio, donde las fronteras entre disciplinas parecen diluirse, la historia de Sofía Bertogna, una arquitecta de 27 años nacida en Neuquén, dio vida a una historia conmovedora con un enfoque único en el mundo de la arquitectura.



Originaria de Neuquén, Sofía Ines Bertogna encontró su pasión por la arquitectura durante sus años de estudio en Córdoba. Sin embargo, lo que la hace destacar entre sus colegas es su inquebrantable conexión con el mundo espiritual. Además de su formación arquitectónica, Sofía es una dedicada practicante de Reiki y una instructora de Kundalini Yoga.


Su viaje hacia la integración de la espiritualidad y la arquitectura comenzó con una motivación cercana al corazón. Motivada por sus tías y en su segundo año de carrera universitaria, Sofía comenzó a impartir clases de Kundalini Yoga. Esta convergencia temprana de sus dos pasiones sentó las bases para lo que se convertiría en su misión: fusionar el alma de cada proyecto arquitectónico con las enseñanzas espirituales que había abrazado.



Sofía se sumergió en la exploración de áreas como geometría sagrada y Feng Shui, adquiriendo un conocimiento profundo sobre cómo la arquitectura puede influir en la energía y el bienestar. Fue así como su interés la llevó hacia la arquitectura sagrada, donde investigó templos y estudió su evolución a lo largo del tiempo. Este conocimiento no solo alimentó su pasión, sino que también sentó las bases para su proyecto más ambicioso.



Su tesis universitaria se convirtió en un catalizador para la materialización de sus ideas. Presentó una visión audaz: una aldea integral de salud y bienestar, destinada a personas con desórdenes alimenticios y patologías mentales. Ubicada en las montañas de Córdoba, frente a un sereno lago y en armonía con la naturaleza circundante, esta aldea sería un espacio donde la arquitectura misma elevaría y estimularía la energía de sus residentes.



"Crear una arquitectura híbrida que fusione y genere transiciones entre el interior y el exterior", explicó Sofía, resumiendo su enfoque distintivo. Su visión abarcaba la incorporación de la naturaleza en cada rincón, la creación de espacios intermedios que conectaran las visuales naturales y la implementación de conceptos espirituales en cada diseño.



Sin embargo, el camino no estuvo exento de desafíos. Después de la presentación de su tesis, Sofía emprendió un viaje a México en busca de nuevas experiencias. Aunque no pudo ingresar al país, este revés no la detuvo. De vuelta en Argentina, la claridad le llegó en un momento inesperado: "Claramente no era mi momento", reflexionó Sofía. En ese vuelo, nació la semilla de un nuevo proyecto: la arquitectura holística.


Regresando a Córdoba, Sofía reunió sus pensamientos y buscó colegas afines. Así conoció a Jacqueline Santiago, una arquitecta mexicana que compartía su enfoque holístico. La conexión fue instantánea, ya que ambas habían experimentado caminos similares. A través de encuentros virtuales y meditaciones a distancia, comenzaron a dar forma a su visión conjunta.


La distancia geográfica no fue un obstáculo para Sofía y Jacqueline. Con comunicación en línea y enfoque en clientes de habla hispana, utilizaron métodos holísticos para comprender las necesidades energéticas de sus clientes. La numerología pacua y los cinco elementos del Feng Shui se convirtieron en herramientas esenciales para comprender y diseñar espacios que resonaran con sus clientes.



En su proceso creativo, Sofía y Jacqueline ofrecen a los clientes múltiples opciones de diseño interior, involucrando al cliente en cada paso. "Construir y diseñar una casa a menudo es la realización de un sueño personal", expresó Sofía, destacando la importancia de crear espacios que promuevan la salud y la conciencia.


En última instancia, la historia de Sofía Bertogna es un recordatorio poderoso de cómo la pasión, la espiritualidad y la arquitectura pueden fusionarse para dar forma a entornos que nutren tanto el cuerpo como el alma. Con una visión clara y una colaboración única, Sofía y Jacqueline están dejando una huella significativa en la industria, un diseño a la vez. Su viaje es un testimonio de que la arquitectura puede ser más que estructuras físicas: puede ser un vehículo para la transformación y la sanación.



Redacción: Abril Casanova.

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